Barnaby es un duendecillo de piel color café y alas transparentes que vive en un jardín soleado. Un día, mientras Barnaby descansaba, sopló un viento muy travieso. ¡Fiuuu! Una pequeña oruga llamada Pelusa salió volando y aterrizó lejos de su hogar. ¿Puedes ver a Pelusa temblando entre las ramas?
Pelusa estaba muy triste porque extrañaba su hoja favorita. Barnaby se puso su mochila de bellota y dijo: ¡No llores, Pelusa! Yo seré un detective y te ayudaré. Barnaby batió sus alas verdes y buscó por todo el jardín. ¿Crees que Barnaby encontrará el camino de regreso?
Barnaby y Pelusa buscaron arriba y abajo. ¡Mira por aquí, mira por allá! Encontraron a una mariquita muy roja llamada Puntos. ¿Has visto una hoja especial?, preguntó Barnaby. Puntos señaló hacia el bosque de hierba alta. ¡Qué emocionante! ¿Quieres saber qué encontraron en ese bosque de hierba tan grande?
Primero llegaron a una hoja muy grande, pero era demasiado pinchuda. ¡Ay, esto pica!, dijo Pelusa. Luego encontraron una hoja muy bonita, pero era de color morado brillante. ¡Esta no es mi casa!, suspiró la pequeña oruga. ¿Dónde podrá estar esa hoja tan especial que Pelusa tanto extraña?
De pronto, Barnaby recordó algo muy importante. ¡Mi nariz siente un olor dulce!, exclamó moviendo su cabello de musgo. Siguieron el aroma hasta un campo de trébol verde. ¡Ahí está!, gritó Pelusa muy feliz. Era su hoja perfecta, suave y redondita. ¿Ves lo rápido que vuela Barnaby para ayudar a su amiga?
Barnaby dejó a Pelusa en su camita verde. La oruga estaba tan contenta que compartió un trocito de hoja con él. ¡Qué merienda tan rica! El sol se puso naranja y ambos se despidieron con la mano. Barnaby se sentía muy orgulloso. ¿A quién crees que ayudará Barnaby mañana?