Cinder es un pequeño zorro de color naranja que sueña con ser un gran ninja. En el jardín, salta entre las flores con su espada de madera. ¡Zas, zis, pum! Cinder lanza tajos al aire y gira sobre sus calcetines marrones. Se siente muy valiente y fuerte. ¿Has visto alguna vez a un zorro tan rápido?
¡Zas, zis, pum! Cinder da un salto gigante y golpea una rama seca. La rama sale volando por el aire y cae justo encima de un gran charco de agua. ¡Plop! Cinder se detiene asustado. Piensa que ha causado un problema. Pero entonces, escucha un ruido muy pequeñito que viene desde el agua: ¡ayuda, ayuda!
En medio del charco, sobre una hoja verde, está Pipa la hormiga. Pipa intentaba llevar una miga de pan gigante a su casa, pero ahora está atrapada. El agua se mueve y Pipa tiene mucho miedo. Cinder la mira con sus grandes ojos ámbar. ¡Un verdadero ninja debe salvar a los que están en apuros!
Cinder no usa su espada de madera para pelear esta vez. Con mucho cuidado, usa la punta de la espada para empujar la rama que se cayó. La mueve despacio, muy despacio, hasta que la rama toca la orilla y la hoja de Pipa. ¡Mira, Cinder ha construido un puente perfecto sobre el agua!
La valiente Pipa camina por el puente de madera cargando su miga de pan. Cinder aguanta la respiración para no mover la rama. Cuando Pipa llega a tierra firme, se siente muy feliz y segura. Cinder guarda su espada en el cinturón y sonríe. ¡Ayudar a los demás es el mejor truco de todos!
Pipa levanta una de sus antenas y Cinder baja su patita suave. ¡Choca esos cinco! Ahora son grandes amigos en el jardín. Cinder aprendió que ser un héroe no es solo hacer ruidos fuertes, sino ser amable con los más pequeñitos. ¡Qué día tan genial para un zorro ninja y su nueva amiga!