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El zorro Cinder con máscara ninja y espada de madera en el bosque.

Cinder y la Fuente Escondida

Explora el Bosque de los Susurros junto a un pequeño gran héroe en Cinder y la Fuente Escondida. En este entrañable cuento sobre la amistad y el medio ambiente, nuestro protagonista ninja guiará a sus amigos hacia un oasis refrescante para salvarlos del intenso calor.

🌍Medio ambiente🤝Amistad
5 min de lectura498 palabras3+ años

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¡Uf, qué calor! ¡Qué calor hace hoy en el Bosque de los Susurros! ¿Puedes sentir el sol calentándote la punta de la nariz? El sol brillaba tanto que hasta las hojas de los árboles estaban demasiado cansadas para bailar. Los pajaritos hacían: «¡Pío, pío... qué sueño!», y los conejitos ni siquiera querían saltar. Pero, ¡espera! ¿Quién viene por ahí? ¡Es Cinder!

Cinder es un zorrito pequeño de color naranja fuego, muy parecido a una fogata con patas. Lleva un antifaz azul de ninja que le queda muy bien y, en su cinturón de hierba, lleva guardada una espada mágica... bueno, es de madera, ¡pero para él es muy especial! Con sus calcetines negros en las patas y su cola esponjosa, Cinder no tenía ganas de dormir la siesta. Él quería ayudar. Miró a sus amigos: la pajarita Pip estaba sofocada, el conejo Momo no movía ni las orejas, y el viejo tortugo Barnaby iba más lento que un caracol en vacaciones. ¡Necesitaban agua fresca!

«¡Seguidme!», gritó Cinder con una voz valiente. Pero el camino estaba lleno de arbustos y polvo. ¿Cómo sabrían por dónde ir? ¡Zas! Cinder sacó su espada de madera. No la usaba para pelear, ¡claro que no! La usaba como una varita mágica y una brújula. ¡Suish, suish!, movía la espada entre las ramas. «¿Veis por dónde apunto? ¡Por aquí está la frescura!», decía el zorrito. ¿Podéis ayudar a Cinder a señalar el camino? ¡Venga, extended el brazo con él!

Caminaron y caminaron. ¡Tap, tap, tap!, sonaba la espada de Cinder contra las piedras del camino. De repente, llegaron a un lugar donde las plantas estaban un poco tristes y secas. Cinder se agachó con su máscara ninja y les dio un suave golpecito con su espada. «¡Ánimo, amigas plantas, ya falta poco!», les susurró. Barnaby, el tortugo, estaba muy cansado, pero Cinder lo animó señalando una sombra con su espada. «¡Un poco más, Barnaby! ¡Siente el olor a menta fresca en el aire!».

De pronto, Cinder se detuvo. Sus orejas negras se movieron hacia arriba. ¡Glog, glog, glog! ¿Oyes eso? ¡Es el sonido del agua! Con un movimiento final de su espada de madera... ¡Zis! Cinder apartó unas hojas grandes y verdes y ¡allí estaba! La Fuente Escondida. El agua saltaba y bailaba como diamantes líquidos. ¡Qué fresquita se veía! ¡Puf! ¡Chof! ¡Splash!

Todos saltaron al agua. Pip se bañó las alitas, Momo se mojó la barriga y Barnaby el tortugo se quedó flotando muy feliz. Cinder, el pequeño ninja naranja, no necesitaba usar su espada para nada más que para jugar y salpicar. Se dio cuenta de que ser un gran líder no significa ser el más fuerte, sino ser el que guía a los demás hacia la alegría. El sol seguía brillando, pero con el agua fresca y los amigos unidos, el bosque volvía a estar feliz. Y así, con la cola mojada y el corazón contento, Cinder y sus amigos pasaron la tarde más refrescante de todas. ¡Y colorín colorado, este cuento refrescante se ha acabado!

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