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Nova con estrellas en el pelo ilumina un castillo con faroles solares.

Nova y los Faroles de Estrellas

Descubre Nova y los Faroles de Estrellas, un cuento histórico y tecnológico que une el pasado con el futuro. Acompaña a Nova en su misión para transformar castillos oscuros en hogares radiantes llenos de calidez y luz solar.

📜Historia💻Tecnología
4 min de lectura438 palabras3+ años

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¡Hola! ¿Sabías que allá arriba, muy, muy alto, vive una niña que tiene estrellas en el pelo? Se llama Nova. Nova es mágica. Su vestido es de color azul noche y brilla como si tuviera miles de diamantes pequeñitos. Cuando camina, Nova no hace ruido, ¡flota! Sus pies casi no tocan el suelo y su pelo violeta se mueve suave, suave, como una nube. ¿Te imaginas tener estrellas en el pelo? ¡Qué maravilla!

En su cintura, Nova lleva un saquito de tela de luna. Dentro del saquito guarda algo muy especial: semillas de luz. Un día, Nova miró hacia abajo y vio unos castillos muy viejos, muy grandes y muy oscuros. Los castillos estaban tristes porque ya no tenían luz. Estaban llenos de polvo y de historia. Nova pensó: “¡Oh, no! Estos castillos necesitan un abrazo de luz”. Y bajó volando, despacito, haciendo un sonido como el del viento: ¡Fiuuuu!

Aterrizó en el patio de un castillo muy antiguo. Las piedras estaban frías y el suelo estaba muy duro. Nova sacó su pequeña pala de piedra de luna. ¡Clink, clank! La pala rebotaba. El suelo era tan viejo que no quería abrirse. “¡Ay, ay, ay!”, dijo Nova. Las semillitas de luz tenían miedo de no poder crecer. ¿Sabes qué hizo Nova para ayudarlas? ¡Usó su magia moderna! Esparció un poco de polvo de estrellas sobre la tierra: ¡Shhhhh! El polvo era calentito y brillante. Nova empezó a cantar una canción de luz y, de repente, la tierra se volvió suave como la arena.

Hizo un agujerito, puso una semilla y… ¡espera! ¿Qué pasará ahora? Nova esperó un poquito y, de pronto… ¡PLOP! Una pequeña hojita salió. Y luego… ¡PUM! ¡ZAS! ¡CHAS! De la tierra empezaron a crecer unos faroles preciosos. No eran flores normales, eran faroles solares que brillaban como soles pequeñitos atrapados en una rama. ¡Qué luz tan bonita!

Los faroles se encendieron uno a uno. ¡Ping! ¡Ping! ¡Ping! La luz llegó a todos los rincones del castillo. Ya no había sombras oscuras ni rincones fríos. Los muros de piedra se sentían felices y calientes. Hasta los ratoncitos que vivían allí salieron a bailar bajo las luces nuevas. ¡Ahora el castillo antiguo parecía una casa moderna y acogedora!

Nova sonrió y sus pecas de plata brillaron más que nunca. Los castillos ya no tenían miedo de la noche, porque ahora tenían su propia tecnología de estrellas. Nova subió otra vez al cielo, dejando un rastro de purpurina tras de sí. Y así, con un poquito de luz y mucho cariño, el viejo castillo se convirtió en el lugar más brillante del mundo. Y colorín colorado, este cuento de luz, se ha acabado.

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