Volver a los cuentos
Shiki la niña ninja gato y el pajarito Pipo en el valle.

Shiki y el Vuelo del Equilibrio

Acompaña a Shiki en esta maravillosa fábula de coraje donde una pequeña ninja gato ayudará a un pajarito a superar sus temores. Descubre en Shiki y el Vuelo del Equilibrio cómo la amistad y la armonía pueden enseñarnos a volar muy alto.

💪Coraje🤝Amistad
5 min de lectura574 palabras6+ años

¿Quieres escuchar este cuento?

Descarga la aplicación ReadFluffy y disfruta de las versiones en audio de todos nuestros cuentos — ¡ideales para antes de dormir!

¡Hola! ¿Alguna vez has sentido cómo el viento te despeina el pelo y parece que quiere jugar contigo? Pues en el Valle de los Pinos Susurrantes, el viento no solo juega, ¡a veces hasta canta! Allí vive Shiki, una niña ninja muy especial. Shiki tiene el pelo de color plata brillante, como la luna, y unas orejitas de gato que asoman por encima de su banda metálica. En esa banda lleva un dibujo muy importante: el círculo del yin y el yang, que nos enseña que todo en la vida necesita un equilibrio.

Esa mañana, el viento estaba especialmente travieso. ¡Whoosh! ¡Zis! Las ramas de bambú bailaban de un lado a otro. Shiki estaba practicando sus saltos de ninja, moviéndose con tanta gracia que parecía una hoja flotando. De repente, ¡pum!, escuchó un ruido pequeñito. En una piedra gris, tiritando de miedo, estaba Pipo. Pipo era un pajarito con las alas un poco grandes para su cuerpo y los ojos redondos como canicas. ¿Sabes qué le pasaba? ¡Tenía miedo de volar porque el viento soplaba muy fuerte!

—El viento es un monstruo —pió Pipo, escondiendo la cabecita—. Si abro mis alas, me empujará contra el suelo. ¡Bam! ¡Puf!

Shiki se acercó haciendo clic-clac con sus sandalias ninja y movió su larga cola de punta blanca con suavidad. —No es un monstruo, Pipo —dijo Shiki con voz dulce—. El viento es como una música de baile. Si intentas pelear contra él, te cansarás. Pero si aprendes a escucharlo, él te llevará a donde quieras ir. ¿Quieres que te enseñe mi secreto?

Shiki llevó a Pipo hasta el Risco de las Nubes, el lugar más alto del valle. ¡Fiuuuuu! El viento allí soplaba con muchísima fuerza. Pipo cerró los ojos muy fuerte, pero Shiki se puso de puntillas en el borde. No se caía. ¿Cómo lo hacía? Usaba su cola para equilibrarse y movía su cuerpo siguiendo el ritmo de las ráfagas. —¡Mira, Pipo! —exclamó ella—. El truco está en mi frente. Una parte de mí es fuerte como una roca, y la otra es ligera como una pluma. ¡Eso es el equilibrio!

De pronto, una ráfaga gigante, el Gran Soplido, llegó de sorpresa. ¡Zas! Pipo intentó saltar, pero se asustó tanto que cerró las alas y cayó rodando sobre un montón de hojas secas. ¡Chof! No se hizo daño, pero estaba muy triste. Shiki bajó de un salto ninja y le puso una mano suave en el ala. —Pipo, tienes dos alas, ¿verdad? Una es como el yin y la otra como el yang. Si las usas juntas, no pelearás con el viento, ¡volarás con él!

Pipo respiró hondo, sacudió sus plumas y volvió a subir. Esta vez, cuando el viento sopló —¡Šup!—, Pipo no cerró los ojos. Abrió sus alas grandes y hermosas. Sintió el aire debajo de sus plumas y, en lugar de asustarse, ¡se dejó llevar! Un poquito a la izquierda, un poquito a la derecha... ¡Estaba volando! Shiki daba saltos de alegría abajo, viendo cómo su amiguito subía y bajaba por el cielo azul.

Pipo bajó planeando y aterrizó justo en el hombro de Shiki, dándole un cariñoso picotazo en su oreja plateada. Había descubierto que ser valiente no significa no tener miedo, sino encontrar ese equilibrio mágico que todos llevamos dentro. Y así, bajo el sol de la tarde, la ninja gato y el pajarito valiente se quedaron mirando cómo el viento seguía cantando entre los pinos. Y colorín colorado, este cuento de equilibrio, ¡se ha acabado!

¿Te ha gustado este cuento?

Descarga la aplicación ReadFluffy y crea cuentos personalizados para tu hijo.