En el Bosque de los Susurros vive Spark. Spark es una elfa muy, muy alegre con el pelo de color cobre, ¡brillante como el fuego! Ella siempre lleva un cinturón lleno de herramientas pequeñas: ¡clinc, clanc, glup! Un día, mientras Spark limpiaba sus gafas mágicas, apareció su amigo Lumi el unicornio. Pero, ¡ay, no! ¿Sabes qué pasó? Lumi estaba triste. Sus colores habían desaparecido. Ahora era blanco como una nube, blanco como la nieve, blanco como la leche.
Spark se ajustó sus gafas de cuero y dijo: «¡No te preocupes, Lumi! Con mis herramientas y un poquito de magia, te devolveré tu brillo». Spark buscó en la hierba verde. ¡Mira! Encontró una gota de rocío azul: ¡plop! Luego encontró un pétalo de diente de león muy amarillo: ¡fru-fru! Y al final, el rojo de una fresa dulce. Con sus alambres de cobre y sus pinzas pequeñas, Spark empezó a construir una máquina para atrapar el arcoíris. ¡Rrrr-rrrr-tictac!
Pero la máquina necesitaba algo más. ¿Sabes qué le faltaba? ¡Una canción de corazón! Spark empezó a cantar una melodía suave mientras giraba una manivela. De repente… ¡ZAS! Un puente de luces de colores salió de su cinturón. Había rojo, amarillo, azul y mucho brillo. Spark usó sus lupas de cristal para soplar esos colores sobre Lumi. ¡Fiuuuuuuu!
¡Qué maravilla! La crin de Lumi volvió a ser de colores mágicos. Lumi saltó de alegría y Spark bailó con sus botas llenas de polvo de estrellas. El bosque volvió a brillar con mucha luz. Spark guardó sus herramientas, le dio un abrazo a su amigo y todo volvió a estar bien. Porque cuando usas tus manos y tu corazón, ¡siempre sucede algo mágico! Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.