¡Hola, pequeñito! ¿Sabes quién es Spark? Spark es una elfa muy, muy saltarina. Tiene el pelo de color naranja brillante, como el fuego, y sus mejillas siempre están manchadas de hollín gris. ¡Tiz, tiz! Spark vive en un taller lleno de ruidos divertidos. Los martillos hacen ¡clinc!, las tuercas hacen ¡clanc! y Spark siempre hace ¡boing, boing! cuando salta de alegría.
Un día, Mamá Elfa estaba un poquito triste. ¡Oh, no! Mamá Elfa perdió sus tesoros favoritos: un botón de plata, un dedal brillante y una cinta de color rosa. ¿Dónde están? Spark se puso sus gafas mágicas de cristal sobre sus orejitas puntiagudas. ¡Clic! Ajustó las lentes para mirar muy de cerca. ¿Puedes ayudar a Spark a buscar? ¡Vamos!
Spark caminó sobre el musgo verde que hace ¡muac, muac! porque es muy suave. Miró por sus cristales mágicos y... ¡anda! Entre las raíces, algo brillaba. ¡Zas! Spark estiró su brazo y encontró el botón de plata. ¡Lo tengo! Después, miró una margarita que estaba durmiendo. ¡Shhh! Entre los pétalos, estaba la cinta rosa. Spark saltó muy alto, ¡hop-la!, y la atrapó con sus dedos pequeñitos. ¡Zing! Qué rápido se mueve Spark.
Faltaba el dedal. Spark buscó y buscó bajo las hojas secas que hacen ¡crac, crac! Lo encontró escondido en un agujerito. ¡Upa! Ya tenía todos los tesoros en su cinturón de herramientas. Pero Spark sabía algo muy importante: los tesoros son bonitos, pero el cariño es mucho mejor. ¿Qué hará Spark ahora?
Spark corrió hacia Mamá Elfa con sus pasos ruidosos: ¡tap, tap, tap! Le entregó el botón y le dio un beso en la mejilla: ¡Mwah! Le entregó la cinta y otro beso: ¡Mwah! Y al final, el dedal con un beso gigante: ¡Mwah! Mamá Elfa sonrió y abrazó a su pequeña elfa. Los tesoros habían vuelto, pero el corazón de mamá estaba lleno de luz por la bondad de Spark. Y así, con muchos besitos y ruidos felices de ¡clinc y clanc!, todo salió muy bien.